martes, 20 de noviembre de 2007

Editorial



AUSTRO

Editorial

En el mito Griego de Prometeo la civilización humana se halla en un acto de desobediencia. Prometeo al robar el fuego a los dioses encara los fundamentos de la evolución del hombre. No existiría la civilización helénica sin el crimen de Prometeo, quien es castigado por su desobediencia. Pero no se arrepiente, por lo contrario dice orgullosamente “prefiero estar condenado a esta roca, antes de ser siervo obediente de los dioses”.

El hombre evoluciona mediante actos de desobediencia. Su desarrollo espiritual e intelectual solo es posible porque hubo hombres que se atrevieron a decir no, en nombre de su conciencia y su fe. Si la humanidad se extingue será porque obedecerá a las pasiones arcaicas de temor odio y codicia.

Para desobedecer, tenemos que tener coraje de estar solos y errar.

La libertad también es condición de la desobediencia, ya que si temo a la libertad, no puedo decir, no puedo tener el coraje de ser desobediente.

Al hablar de desobediencia no me refiero al rebelde sin causa que lo hace por que no tiene otro compromiso con la vida que el de decir no, estoy hablando del hombre que puede decir no, porque puede afirmar que puede desobedecer, precisamente porque puede obedecer a su conciencia y a los principios que a elegido.

En esta sociedad donde nos convencen a diario que somos unos pocos en un rincón del mundo, es racional pensar que no podemos crear nada nuevo que ya en otros lugares lo hacen y ¿por que no? Mejor. Después de todo también hay más recurso humano y calificado. Entonces se crea la ilusión de que se actúa voluntariamente, que es irracional encarar un proyectó que ya se hizo en el centro del mundo y que no tiene sentido repetirlo en la periferia.

¿Quién puede desobedecer lo razonable?

Esto es lo primero que deseamos desobedecer

En el sentido que aquí le damos; a la palabra desobediencia es entonces un acto de afirmación de la razón y la voluntad, no es una actitud dirigida contra algo, si no, a favor de algo, de la capacidad humana de ver, de decir lo que ve y de rehusarse a decir lo que no ve, por esto desde el ultimo horizonte del mundo creamos la revista AUSTRO: la ultima publicación del mundo.

Martin Barbería

Dirección. Revista Austro

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